Manuel ‘Pajarito’ Andrade, el hombre que se hizo leyenda
Por Alfredo Gutiérrez Bayardi
Genio y figura, personajes como Manuel Andrade no se dan todos los días en el mundo. Cuando tuve la oportunidad de conocerlo, era alguien completamente invisible en el entorno de Pumas, fue la revista ¡GOOOYA! la que lo rescató del anonimato allá por el año 2005 y lo puso nuevamente en el mapa.
Una charla muy amena, el Pajarito siempre tenía una anécdota que contar, un dato importante, un personaje histórico a quien citar. Se gozaba conversar con él, especialmente si lo hacías acompañado de unas copas, sin duda uno de los mayores placeres en vida de Don Manuel.
Fue a partir de su resurgimiento gracias a ¡GOOOYA!, que el Pajarito comenzó a acudir con regularidad al estadio, la Rebel de inmediato lo adoptó, lo cuidó, le dio cariño y reconoció su legado, devolviéndole en vida, poco o mucho de lo que su creatividad y talento hicieron por el equipo de nuestros amores. No hay un aficionado a Pumas en el mundo que no se sienta orgulloso de su escudo, del emblema que por muchos años el club ha portado en el pecho y que su creación se la debemos a este histórico personaje. Pajarito cumple un año de haber dejado el plano terrenal para convertirse en leyenda, pues su trabajo perdura más allá de lo inimaginable.
Pajarito, el amigo de todos
Al acercarte más a Manuel notabas de inmediato que tenía una vibra especial, al grado que llegó a conocer e interactuar con personajes de la talla de Salvador Dalí de quien presumía fue su alumno, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez o Diego Armando Maradona. No había nadie en el planeta que se resistiera a su encanto e inteligencia natural.
Los años siguieron su curso, al Pajarito se le veía con más frecuencia en Ciudad Universitaria, e incluso en viajes del equipo, siempre rodeado de jóvenes y amigos que querían escuchar una vez más la historia que jamás se cansó de contar, esa que describía el concepto del logotipo de Pumas: “Una U de la Universidad que también forma un puño cerrado, envuelto en un triángulo perfecto de puntas redondas que le da dinamismo, por que el Puma siempre está en movimiento” y procedía a pintarte con un plumón en el puño el rostro del Puma, algunos incluso, lo conservaron por siempre en forma de tatuaje.

El legado de Manuel Andrade
No fue sencilla la vida de Manuel ‘Pajarito’ Andrade, las carencias y la falta de recursos muchas veces lo pusieron contra la pared, pero su nueva familia auriazul jamás lo dejó solo. Un reconocimiento muy especial al grupo de amigos que estuvo a su lado hasta el fin de sus días, ayudándolo a comercializar su arte, gestionando pedidos y entregas, todo con el fin de generar recursos para una vida con dignidad, algo que en muchas ocasiones el propio Manuel solía olvidar.
Controvertido y pasional, sus opiniones no siempre fueron del agrado de la rectoría y la directiva de Pumas, tanto así que en el libro de aniversario del equipo aparecía como finado estando vivo. Fue la afición la que le brindó todos los homenajes en vida que el equipo jamás le dio, el agradecimiento por su creación fue del tipo popular, más que oficial y eso le alimentó el corazón y le daba energía para continuar.
La obra del Pajarito será recordada por siempre, un personaje único y especial a quien tuve el privilegio de conocer y estimar. Se extraña su voz llena de inteligencia, su sentido del humor, su bondad y generosidad, pues no teniendo nada, te daba todo sin esperar algo a cambio.
¡Gracias Pajarito, esta hinchada jamás te olvidará!
