El Himno Deportivo Universitario, nuestro canto de batalla, un abrazo al alma Puma
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Desde el primer acorde, el Himno Deportivo Universitario no solo suena: vibra y se siente. Es una pulsación que nace en el corazón de cada aficionado Puma y se transforma en un eco colectivo, poderoso, inconfundible. Su fuerza no está solo en la música o en las palabras, sino en el momento compartido: ese instante en que miles de gargantas lo entonan al unísono antes del arranque de un partido. Es ahí donde comienza la batalla. Y ahí también comienza la historia.
Quien lo ha cantado en el Estadio Olímpico Universitario sabe de qué hablamos. El orgullo se instala en el pecho, el azul y oro se enciende en la mirada, el puño se alza y se aprieta con firmeza. Nadie da la señal, pero todos saben lo que viene. El estadio guarda silencio y luego estalla: “¡Oh, Universidad!”. No hay director de orquesta, pero sí una misma emoción. Algunos miran al cielo, otros cierran los ojos. Todos se saben parte de algo más grande. De algo eterno.
Origen del Himno Deportivo Universitario
El Himno Deportivo Universitario nació en 1940, en los patios de la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso. No nació en el futbol soccer ni nació en Pumas. Salió del mundo del futbol americano universitario, el deporte que movía a la Universidad en esos años.
Hay un detalle que a mucha gente le sorprende: el himno es anterior al mote. A los equipos de la UNAM les empezaron a decir Pumas entre 1942 y 1946, también en el americano. Primero el canto, después el nombre.
¿Quién compuso el Himno Deportivo Universitario?
No fue una sola persona. Fue una creación colectiva de universitarios. El impulsor fue Ernesto “Agapito” Navas, capitán del equipo de americano en 1935 y head coach en 1939.
Con él aparecen Luis Pérez Rubio, Alfonso de Garay, Gloria Vicens, Ángel Vidal, Fernando Guadarrama y el pianista Ismael “Tío” Valdez.
Ojo con un nombre: Gloria Vicens. Una mujer, en 1940, dentro de la creación del canto que hoy entona un estadio entero. Eso casi nadie lo cuenta. Nosotros sí.
Y para que quede claro: ni las propias fuentes de la UNAM coinciden al cien por ciento en esa lista. Lo honesto es contarlo como fue. Un grupo de universitarios, no un autor único.
Lo que decimos cuando lo cantamos
La cantamos en automático y casi nunca la escuchamos. Arranca así: “Oh Universidad, escucha con qué ardor entonan hoy tus hijos este himno en tu honor”.
Tus hijos. No dice alumnos. No dice socios. No dice clientes. Dice hijos. Y no pide credencial: por eso lo canta igual un egresado que alguien que nunca pisó un salón de CU.
Luego viene “Al darte la victoria, honramos tus laureles”. El triunfo no es tuyo. Se lo entregas a algo que ya estaba mucho antes que tú, justo lo contrario a como se vive el futbol hoy.
Después, “Unidos venceremos y el triunfo alcanzaremos, luchando con tesón”. Tesón. Esfuerzo. No dice dinero ni fichajes. Y el remate que se queda en el pecho: México, Pumas, Universidad. El país, el equipo y la casa de estudios. En ese orden.
Del americano a todo el deporte universitario
En los años setenta el himno dio el salto: del americano pasó a todo el deporte universitario. Y de ahí llegó a donde lo escucha medio país, la cancha del Estadio Olímpico Universitario.
En 1978 se hizo una grabación con arreglos de Fernando Guadarrama Velázquez, Alfonso Navarrete como solista y la Filarmónica de la UNAM dirigida por Héctor Quintanar.
El puño en alto y el rito antes del partido
Todos tenemos la estampa en la cabeza: jugadores en media cancha, brazo derecho arriba, puño cerrado, el estadio de pie. Es más nueva de lo que parece.
Durante años el himno sonaba al final, como despedida. La versión que reconstruyó la prensa ubica el cambio a canto previo entre 1999 y 2000, con el regreso a CU y la etapa de Hugo Sánchez. Es reconstrucción periodística, no un documento del club. Lo que sí dice el propio club es que el saludo de los jugadores arranca en el Verano 2000.
Como nos recordó Juan Manuel Sánchez Rosell, “el Abuelo” de la Porra Plus, en las páginas de la revista ¡GOOOYA!:
“Me reconozco como un soldado de la Universidad, dispuesto siempre a defenderla, al tiempo que me reconozco digno, positivo y orgulloso de pertenecer a la Máxima Casa de Estudios”.
Él mismo nos contó que, en su memoria de tribuna, el gesto de levantar el puño está ligado a la huelga de 1999. Es su testimonio y lo respetamos como tal. Otros lo relacionan con Hugo Sánchez. Lo cierto es que ese puño alzado se volvió un ritual que nos distingue. Una forma de decir: “Aquí estamos. Juntos”.
En marzo de 2016 llegó la polémica. Tomás Boy le llamó fascista al gesto. El club respondió lo que siempre ha sostenido: ese brazo con el puño cerrado representa a un jugador de americano con el casco en la mano. No hay nada en la letra ni en el origen que sostenga la otra lectura. Aquí no lo escondemos. Lo explicamos.
Las nuevas voces del himno
El himno tampoco se quedó quieto. En 2021, por el Día Internacional de la Mujer, el plantel varonil y Pumas Femenil lo entonaron juntos.
El 30 de marzo de 2024, en el Pumas vs Cruz Azul, se proyectó en Lengua de Señas Mexicana en la pantalla del Olímpico. Y el 17 de agosto de 2025, en el Pumas Femenil contra América, lo interpretaron 70 mujeres del Programa Coral de Música UNAM, con fuerzas básicas femeniles y niñas de Pumitas.
La letra no cambió ni una palabra. Cambió quién puede vivirla completa. Eso también es identidad.
El archivo que no existe
Y viene la parte incómoda. Llevamos 86 años con este himno y no hay una partitura pública, ni una hoja de letra original, ni un manuscrito de 1940 que alguien pueda ir a consultar.
Ni la lista de autores está cerrada. De la grabación de 1978 tampoco hay una ficha completa a la mano. La universidad más grande del país no tiene ordenado el archivo de su propio himno. Lo decimos porque nos importa.
Cantar el himno es más que una tradición. Es una declaración de amor a la Universidad y a lo que representa. Es una forma de reconocernos como parte de una comunidad que cree en el esfuerzo, en la dignidad y en la pasión por la camiseta. Es parte del alma Puma, al igual que el Goya, el logo, los colores, el mote, nuestro estadio.
Cantarlo es volver a creer. Es volver a sentir. Es recordar que cada partido es una causa y cada jornada, una historia que escribimos juntos. Y en cada historia, el himno nos da fuerza. Nos recuerda quiénes somos. Nos une.
El Himno Deportivo Universitario no es solo un canto. Es identidad. Es memoria. Es legado.
Es nuestro. Y seguirá siendo nuestro… mientras exista un corazón que lata azul y oro.
Escúchalo en El Podcast de ¡GOOOYA!
Esta historia la platicamos a fondo José Luis R. Soltero y Adriana Lima en el episodio 8 de El Podcast de ¡GOOOYA!, “El canto que nos sostiene”. Puedes verlo completo en nuestro canal de YouTube, escucharlo en Spotify y Apple Podcasts, o entrar a la página del podcast.
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Letra del Himno Deportivo Universitario
¡Oh Universidad!
Escucha con qué ardor
Entonan hoy tus hijos
Este himno en tu honor.
Al darte la victoria,
Honramos tus laureles,
Conservando tu historia,
Que es toda tradición.
Unidos venceremos
Y el triunfo alcanzaremos,
Luchando con tesón
Por ti, Universidad.
Universitarios,
Icemos siempre airosos
El pendón victorioso
De la Universidad.
Por su azul y oro
Luchemos sin cesar,
Cubriendo así de gloria
Su nombre inmortal.
¡¡México, Pumas, Universidad!!
Preguntas frecuentes sobre el Himno Deportivo Universitario
¿Quién compuso el Himno Deportivo Universitario?
Fue una creación colectiva de universitarios en 1940, impulsada por Ernesto “Agapito” Navas, figura del futbol americano de la UNAM. Participaron Luis Pérez Rubio, Alfonso de Garay, Gloria Vicens, Ángel Vidal y Fernando Guadarrama, con el pianista Ismael “Tío” Valdez. Las fuentes oficiales de la UNAM no coinciden al cien por ciento en la lista completa.
¿Cuándo y dónde nació el Himno Deportivo Universitario?
Nació en 1940, en los patios de la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso, dentro de la cultura del futbol americano universitario. Es anterior al mote Pumas, que surgió entre 1942 y 1946.
¿El Himno Deportivo Universitario es el himno de Pumas?
Es un canto de la UNAM y de todo su deporte universitario. Nació en el futbol americano y en los años setenta se extendió a las demás disciplinas. Pumas es su plataforma más visible, porque se canta antes de cada partido en el Estadio Olímpico Universitario.
¿Qué significa el puño en alto durante el himno?
Según la explicación institucional del club, el brazo con el puño cerrado representa a un jugador de futbol americano con el casco en la mano. El saludo de los jugadores durante el himno arranca en el Verano 2000, según el propio club.
¿Existe una partitura original del Himno Deportivo Universitario?
No hay una partitura pública, ni una hoja de letra original, ni un manuscrito de 1940 disponible para consulta. Existe una grabación de 1978 con arreglos de Fernando Guadarrama Velázquez, Alfonso Navarrete como solista y la Filarmónica de la UNAM dirigida por Héctor Quintanar.
¿El himno y el Goya son lo mismo?
No. Son dos cantos distintos, con orígenes e historias separadas. Suenan juntos en el estadio, pero el Goya es la porra universitaria y el Himno Deportivo Universitario es el canto deportivo de la UNAM.
