La racha de siete partidos sin perder se transformó en una de tres derrotas consecutivas, encendiendo las alarmas en unos Pumas que este domingo cayeron 2-1 ante Guadalajara en el Estadio Olímpico Universitario. Fue otra noche caótica, con retraso por una tormenta que pareció un mal augurio de lo que esperaba a la afición auriazul.
El balance de Efraín Juárez luce cada vez más negativo y su crédito se agota. Si bien los primeros tropiezos pudieron considerarse accidentes del futbol, tanto en esas derrotas como en los empates posteriores quedó la sensación de que había volumen de juego suficiente para creer que el equipo trabajaba con una idea y un rumbo claro.
“En este momento el equipo está triste, está dolido, porque ha sido un poco el resumen de la temporada. Hoy el equipo asume riesgos, por momentos juega bastante bien, pero no ha llegado el resultado que hubiéramos querido. Son detalles que marcan la diferencia: no ser contundentes, no defender mejor en el área. Son circunstancias que se han repetido durante el torneo, y hoy más que nunca. En las buenas están todos, pero en las malas es donde verdaderamente se ve a la familia, y estoy convencido de que este equipo es una familia y va a dar todo para clasificarse”, declaró el auxiliar técnico Luis Pérez en la conferencia de prensa tras la derrota ante Chivas.
La reestructuración de Efraín Juárez en Pumas
El proyecto de Efraín Juárez nació con esperanza, con la promesa de una reestructuración valiente, de un regreso a los valores de la Cantera. Pero entre lesiones, decisiones apresuradas y un plantel corto, la realidad se impuso. Hoy, Pumas parece más confundido que comprometido, más atado al discurso que a la acción.
El proyecto parecía sólido; la llamada reestructuración, arriesgada pero necesaria. Se cortó a diez jugadores que no eran del interés del cuerpo técnico encabezado por Juárez, pero no llegaron suficientes refuerzos. Con el periódico del lunes en la mano, la lesión de Guillermo Martínez volvió esa decisión precipitada: el plantel quedó corto, los canteranos no parecen listos y el entrenador no confía en quienes pintaban para comenzar a crecer.
Ahí está el caso de Ángel Rico, un canterano con condiciones que incluso el Chino Huerta alabó por su calidad, pero que con Juárez ha quedado borrado: no es opción ni en los momentos de apuro.
Aunque el equipo todavía se mantiene en zona de play in, el rendimiento reciente invita a reflexionar. Con un plantel tan limitado y tres derrotas consecutivas, no sería mala idea reactivar la Cantera y combinarla con la experiencia de los veteranos, tal como en los tiempos en que esa fórmula dio identidad al club. Juárez lo vivió como jugador, y Miguel Mejía Barón la conoce mejor que nadie, con cinco décadas de historia universitaria.
Ya basta de refugiarse en el discurso de que “el futbol ha cambiado” y que la filosofía universitaria ya no alcanza. Lo lamentable es que, ni con uno de los mejores mercados de fichajes de los últimos años, se ha podido romper la inercia perdedora.
La falta de autocrítica en Pumas
Al ser cuestionado sobre la autocrítica del cuerpo técnico, Luis Pérez respondió: “Nuestro trabajo era tratar de mejorar los números, pero sobre todo la identidad de Pumas. Me parece que hoy la gente lo ve: esa garra, ese tratar de proponer en campo contrario, en casa ser agresivos en defensa y ataque. Hemos ganado en eso”. Luego añadió: “El rival llega con menos oportunidades, pero es más contundente”.
Ante América, fueron superados de principio a fin. Se encontraron con un gol producto de un resbalón rival y tomaron una ventaja inmerecida. Las atajadas de Keylor Navas los mantuvieron en el partido, pero tras el autogol de Álvaro Angulo, perdieron el enfoque y terminaron goleados 4-1.
Contra Chivas, el trámite fue más parejo, pero Guadalajara generó más peligro. Además del gol de Pedro Vite, la otra gran oportunidad fue el penal fallado por la Pantera Angulo, mientras que Keylor volvió a salvar un par de jugadas clave.
Ojalá esta Fecha FIFA sirva para corregir el rumbo, aunque el panorama luce complicado: el plantel se reducirá aún más por las convocatorias de Navas, Carrasquilla, Angulo, Vite, Azuaje y hasta Aaron Ramsey.
Lo más preocupante es la sensación de retroceso. La falta de contundencia que menciona Pérez ya ni siquiera es el problema principal: el equipo llega poco, juega poco y contagia poco. Basta con asomarse a las redes sociales del Club Universidad Nacional para notar el descontento. En el estadio, todos salimos molestos y, sobre todo, nada orgullosos de lo que vimos. Hace falta autocrítica —la verdadera— como primer paso para mejorar, porque el trabajo que se presume durante la semana no se refleja los domingos en la cancha.
Y aunque no han matado a nadie, esta derrota también es dolorosa, porque lo que duele no es perder. Lo que duele es no reconocerse en la cancha y estos Pumas están muy lejos del ideal de garra para que la afición se sienta orgullosa, y están todavía más lejos de comportarse como un equipo grande, porque por ahora, lo que les queda grande y mucho, es su leal afición.

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