Los Pumas se quedaron sin aire en la frontera. La derrota 3-1 frente a FC Juárez no solo cortó la racha invicta de siete partidos, también dejó la sensación amarga de haber entregado el partido en el peor momento: en la antesala del Clásico Capitalino contra el América.
El equipo universitario, acostumbrado a pelear hasta el final, fue borrado en la primera mitad por un rival que supo aprovechar el viento y la desconexión auriazul. Pumas no encontró respuestas ni ritmo, y el golpe anímico se sintió fuerte desde el arranque.
Con el viento a favor en la segunda parte, apareció la esperanza. Primero, un gol de Coco Carrasquilla que se anuló por una falta previa del propio panameño. Después, el cabezazo implacable de Guillermo Martínez que encendió la ilusión tras un centro preciso de Pablo Bennevendo. La remontada parecía posible, hasta que un error individual cambió la historia.
De los siete encuentros que Universidad tenía sin derrota, cuatro fueron empates, pero en todos había quedado la sensación de que merecían más. Esta vez no fue así: fueron borrados de la cancha en la primera mitad, en gran parte porque tuvieron el viento en contra y no supieron adaptarse al clima.
En el segundo tiempo, ya con el viento a favor, comenzaron a controlar el balón y parecía que podían remontar. Primero con el gol de Coco Carrasquilla, que fue anulado por una falta previa del propio panameño; y unos minutos después, cuando Pablo Bennevendo lanzó un centro preciso por la banda derecha que Guillermo Martínez remató de cabeza para empatar el encuentro.
José Caicedo vuelve a ‘castigar’ a Pumas
José Caicedo, que una semana antes había sido protagonista en el empate ante Tigres, volvió a castigar a los suyos. Una segunda amarilla, innecesaria e incomprensible, dejó a Pumas con diez hombres justo cuando mejor jugaba y dominaba el encuentro. La garra universitaria se apagó en ese instante.
Daba la sensación de que en cualquier momento llegaría la habitual generación ofensiva de la UNAM, que esta vez apenas se había manifestado: en el gol anulado al Coco y en el tanto válido del Memote. Tras ese cabezazo, por cierto, Guillermo Martínez salió lesionado y en su lugar ingresó JJ Macías.
Rodolfo Pizarro devolvió la ventaja a los Bravos y, en la agonía, Guillermo Castillo firmó el 3-1 definitivo. Un golpe duro, más por las formas que por el marcador.
La semana pasada, Pumas se encaminaba a un triunfo sobre Tigres, hasta que, en la compensación, una falta infantil de Caicedo provocó un penalti que le dio a los regiomontanos la posibilidad de empatar. Keylor Navas detuvo el disparo de Ibáñez, pero Correa aprovechó la lenta reacción del propio Caicedo y de Bennevendo para tomar el rebote y marcar el 1-1.
Se viene el Clásico Capitalino
Pumas se va dolido, consciente de que no basta con jugar a ratos. La expulsión de Caicedo lo marginará del Clásico, mientras que Guillermo Martínez preocupa por la lesión que lo sacó tras su gol. La buena noticia es que Jorge Ruvalcaba volverá tras cumplir su suspensión.
El sábado, contra América, no habrá margen de error. La afición lo sabe: la garra universitaria debe rugir completa, porque el orgullo auriazul no se negocia, y porque un Clásico es el escenario donde se mide de verdad la grandeza.
Foto: Rodrigo Fernández

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