Por Alfredo Gutiérrez Bayardi

En 28 años de historia, se han escrito muchas páginas de la Rebel. Episodios buenos, malos, imponentes, trascendentes, trágicos y llenos de gloria. Pero algo es seguro: nunca pasan desapercibidos y, hoy en día, la barra de Pumas es parte de la conversación nacional. Cuando se habla de tribuna, la nota la da la Rebel; cuando se presiona al equipo, se menciona a la Rebel; si el periodismo busca amarillismo, busca a la Rebel, y así, poco a poco y cada vez más, la hinchada de Pumas se volvió el referente de las porras en México.

Sin los recibimientos, caravanas, telones, mosaicos, pero, sobre todo, las miles de voces que conforman la Rebel, a Pumas le sería muy difícil mantener el discurso de ser un equipo grande, porque a Pumas no lo hacen grande sus logros deportivos, una sequía de 15 años lo explica todo: al Club Universidad Nacional lo hace grande su gente.

El día más feliz de la Rebel

Pero hubo un tiempo en que la Rebel construía su legado y, para entender lo que hoy representa, contaré una anécdota de uno de los días más felices que ha vivido la barra de Pumas. Me refiero a aquella tarde del 13 de junio de 2004, durante la final contra Chivas, en Ciudad Universitaria.

Romper 13 años de sequía de título no era tarea sencilla. Ese equipo de Pumas que dirigía Hugo Sánchez irradiaba cantera, orgullo y pertenencia, en gran parte por el aliento incesante que cada fin de semana bajaba de la tribuna, ya fuera de local o de visitante. La Rebel maduraba y arrastraba mucha gente por todo el país, y la final en CU no fue la excepción.

Las tribunas se llenaron dos horas antes del silbatazo inicial y el grupo de hinchas encargados de darle ritmo a la tribuna con los bombos estaba dispuesto a dejarlo todo para mantener el estadio encendido, presionar al rival y demostrarle al equipo que no estaría solo en esa difícil tarea de conseguir un campeonato.

Final cardiaca y aguante al máximo

Las canciones de cancha estuvieron a tope en la tribuna; la gente se entregó a Pumas, aunque el resultado en el terreno de juego no brindara un impulso extra. El partido acabó 0-0 en su tiempo regular y venía el alargue. Los tambores, que ya llevaban 4 horas de trabajo, sabían que lo mejor estaba por venir y era en ese momento cuando se requería de todo su esfuerzo y talento para llevar la jornada a buen puerto y alzar el ansiado título.

Con las manos sangrando, ampollas en los dedos y un calor insoportable, “los músicos” de la Rebel seguían dando latido a la tribuna. Pero en el alargue se mantuvo la igualdad y se anticipaba la tanda de penales.

La cuarta estrella llegó gracias al penal errado de Guadalajara, el quinto de la serie, justo en la quinta hora de aguante de la Rebel. La descarga de emociones invadió a este grupo de hinchas que, por puro amor a la camiseta, eligió tocar el bombo en la tribuna. Fundidos en un abrazo y con lágrimas en los ojos, los músicos se felicitaron, no solo por el campeonato, especialmente por la jornada que acababan de vivir, donde exigieron su cuerpo al máximo con orgullo y pasión a los colores y que, además, estaba lejos de terminarse.

Durante la siguiente hora, las canciones de celebración y festejo no pararon. Pumas había roto con la sequía de 13 años sin título y Ciudad Universitaria era un hervidero de pasión. Las manos y los rostros de los que tocaban los bombos mostraban las huellas de la batalla, que para entonces ya era de poco más de 6 horas, pero también, sin saberlo, sembraron una semilla que hoy se cosecha.

Gran parte de la identidad de la Rebel se forjó esa tarde: hinchas esporádicos se enamoraron de los colores y empezaron a ser recurrentes en los juegos de local y también los de visita. Se masificó el flujo de gente que acudía a la tribuna, especialmente los años posteriores al bicampeonato de 2004.

Vimos crecer a una generación completa de hinchas y crear el legado que hoy mantiene vigente a la barra más controvertida, pasional y colorida del fútbol mexicano, a quien enviamos nuestra felicitación por los 28 años de su creación y a quienes les deseamos una vida eterna, pues mientras exista Pumas existirá su mejor aliado, su compañero, su amigo más fiel: La Rebel.

Una respuesta a «La Rebel: 28 años de llevar el Orgullo Azul y Oro en todo lo alto»

  1. […] que tiene una deuda pendiente con su afición, luego de empatar 1-1 ante León en el marco del Aniversario 28 de la Rebel, la barra más grande de […]

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