El grito de ¡GOOOYA! debió retumbar aquella noche del 9 de enero de 1962, cuando los Pumas conquistaron su histórico ascenso a la Primera División del futbol mexicano.

El reloj marcaba las 20:30 horas y el Estadio Olímpico Universitario vivía un lleno inédito. Más de 70 mil almas se congregaron con una sola ilusión: presenciar la noche más importante del balompié universitario. Nadie lo imaginaba, porque hasta entonces la asistencia habitual rondaba entre tres y cuatro mil aficionados. Pero el magnetismo de la cita desbordó las gradas y encendió una pasión que ya no se apagaría.

Entre los héroes de esa hazaña estuvo el arquitecto Jorge Gaitán (QEPD), fallecido en septiembre de 2024. En una entrevista publicada por la edición impresa de ¡GOOOYA! en enero de 2004, recordaba con emoción aquella jornada.

“Nosotros no teníamos idea de que el estadio iba a estar lleno. Sabíamos de la importancia del juego, de que podíamos ser el primer equipo estudiantil en llegar a Primera División, pero entrar al campo y ver el Olímpico repleto fue impactante. Esa fue la primera sorpresa”, compartió entonces quien después trabajó muchos años en el Club Universidad Nacional.

Revista dedicada al ascenso de los Pumas a la Primera División, con imágenes y texto alusivo a la historia del evento deportivo.
Especial de la noche del ascenso de Pumas publicado en la revista ¡GOOOYA! en 2004.

La peregrinación universitaria

El camino hacia la gloria no fue sencillo. A lo largo de la temporada, los Pumas de la Universidad pelearon codo a codo con Poza Rica y Ciudad Madero, demostrando una convicción inquebrantable que, a la postre, los llevó a dejar atrás el futbol semiprofesional. La jornada decisiva, la número 29, se jugó ante el Cataluña de Torreón.

El destino estaba escrito con tinta Azul y Oro. “Definitivamente no era un partido difícil por la posición, porque ellos iban en último lugar”, recordaba Gaitán y agregó: “La presión venía de otro lado: de la prensa, de la gente que rodeaba al equipo. Todos decían que Universidad tenía que subir a Primera División y eso sí pesaba”.

La importancia del triunfo era absoluta. Si ganaban, se coronaban campeones de Segunda y obtenían el ascenso, sin importar los resultados de sus perseguidores.

Una noche mágica e inolvidable

El once titular que nos llevó por primera vez al máximo circuito estaba conformado por: José Ledesma, Carlos Gutiérrez, Raúl Chanes, Tito Centeno, Alfredo Echávarry, José Antonio ‘Espátula’ Rodríguez, Guillermo Vázquez, Lorenzo García, Manuel Fernández, Carlos Calderón de la Barca y Jorge Gaitán.

Hasta esa noche, el Estadio Olímpico Universitario era conocido por las glorias del futbol americano, pero a partir de ese momento, la pasión por el futbol soccer se apoderó de él.

El reloj marcó las 20:30 horas y el silbatazo inicial desató la euforia. El marcador se abrió a favor de Pumas al minuto 10 con un gol de Lorenzo García, quien repetiría media hora después. La fiesta se desató con un doblete de Carlos Calderón de la Barca a los 47′ y 48′, y la goleada se redondeó con el tanto de Manolo Rodríguez al 61′. Aunque Cataluña descontó al 68′, nada pudo detener el 5-1 final.

“Fue una emoción tremenda”, rememoró Gaitán. “El público invadió la cancha, nos sacó en hombros, nos paseó y nos llevó a los vestidores. Fue una sensación inolvidable porque no nos lo esperábamos”.

Los números de la campaña fueron contundentes: 30 partidos disputados, 18 triunfos, 8 empates y sólo 4 derrotas. Una ofensiva de 79 goles por 42 en contra, para un total de 44 puntos, uno más que Poza Rica y Ciudad Madero. Tito Centeno jugó todos los encuentros, mientras que García y Calderón de la Barca compartieron el liderato de goleo con 21 tantos.

Aunque aún restaba un partido frente a Ciudad Madero —derrota por 3-0— el festejo ya se había desbordado. Pumas era campeón y, lo más importante, nuevo inquilino de la Primera División.

Celebration of football fans lifting a player in joy after a historic win.
La afición eufórica llevó a los héroes de aquella noche hasta los vestidores. (Foto: Club Universidad)

Mucho más que un título

Aquella noche fue más que un ascenso. Fue el inicio de la grandeza universitaria. Con excepción de Raúl Chanes, José Antonio ‘Espátula’ Rodríguez, Carlos Calderón de la Barca y Gustavo ‘el Gato’ Cuenca. de los 17 héroes que integraron el plantel, 13 eran auténticos estudiantes de la UNAM, y casi todos lograron después su título profesional.

Más que un equipo, representaban el espíritu universitario en su máxima expresión. La noche del ascenso no solo fue un triunfo deportivo; fue el nacimiento de una pasión y de una afición que hoy, más de 60 años después, sigue siendo la esencia de Pumas.

Una respuesta a «El recuerdo de la noche del ascenso, cuando nos convertimos en Pumas de Primera»

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