Gritar «¡Goya!» es más que una arenga, es invocar una historia de los Pumas que comenzó a forjarse hace más de ocho décadas. Es vestir el azul y oro no solo como colores de un equipo, sino como el símbolo de una identidad que nace en las aulas y se transforma en pasión en las tribunas del Estadio Olímpico Universitario.
Ser de Pumas nunca ha sido una moda, se trata de un compromiso con una filosofía que abraza el esfuerzo, el estudio, la garra y el orgullo de pertenecer al grupo de aficionados que del equipo que representa a la Universidad Nacional Autónoma de México.
Fue en la década de los años 40 cuando los primeros rugidos comenzaron a escucharse. Un grupo de estudiantes de preparatoria, con alma de soñadores, dio forma a los primeros equipos representativos de la UNAM. En 1942, tras golear a Aguascalientes y Puebla, y vencer a Guadalajara y Toluca, consiguieron su primer título amateur en el Campeonato Nacional Universitario. Así comenzó a gestarse la leyenda de nuestros Pumas.
El camino al profesionalismo no fue fácil. En 1953, el equipo ingresó a la Asociación de Futbol del Distrito Federal, y el 26 de agosto disputó un partido informal ante el Oviedo, en Segunda División. Un año más tarde, gracias a la visión del rector Nabor Carrillo Flores y al respaldo financiero de Guillermo Aguilar Álvarez, la escuadra de la UNAM fue aceptada oficialmente en el futbol profesional. El 12 de septiembre de 1954, los Pumas debutaron con una derrota de 3-1 ante Monterrey, pero comenzaron a escribir una de las historias más admiradas del balompié nacional.
La temporada de debut fue dura. Dirigidos por Rodolfo Muñoz ‘Butch’, los universitarios, en su mayoría alumnos de Ingeniería, Arquitectura y Leyes, finalizaron en la posición 14, con apenas 11 puntos. En el ciclo 56-57, ya con Donato Alonso al mando, los resultados fueron aún más adversos y el equipo terminó último, lo que llevó a su retiro temporal de la Segunda División.
Pero como todo Puma, nunca dejaron de luchar. Regresaron en la campaña 58-59 con una plantilla reforzada, incluyendo universitarios con experiencia y dos refuerzos extranjeros. El apoyo del Patronato Universitario, encabezado por el C.P. Javier Ortiz Tirado, fue clave para la reestructuración, que bajo la dirección técnica de Héctor Ortiz, el proyecto tomó forma y encontró estabilidad.

Pumas de Primera
La recompensa llegó el 9 de enero de 1962. Aquel día, Pumas goleó 5-1 al Cataluña de Torreón y logró el ascenso a la Primera División. Fue mucho más que un triunfo, fue la consagración de un sueño universitario, el punto de partida de una institución que desde entonces no ha vuelto a mirar hacia abajo. Desde ese momento, el Club Universidad Nacional ha permanecido de forma ininterrumpida en el máximo circuito del futbol mexicano, consolidándose como una de las escuadras con mayor tradición, identidad y arraigo del país.
Los Pumas no solo son un equipo: son un símbolo de juventud, de lucha, de comunidad. Un club que representa los valores de la UNAM y que ha visto surgir a figuras legendarias de la cantera. Un equipo que con cada himno entonado, cada grito de Goya, y cada gol celebrado, reafirma que la gloria de la Universidad Nacional no tiene fin.

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