Representar a México en un Mundial siempre es un honor, pero lograrlo con apenas 17 años y regresar a casa como campeón del mundo es un recuerdo que se vuelve eterno. Eso vivió en 2005 Efraín Juárez Valdez, uno de los pilares de aquella Selección Sub 17 que en Perú cambió la historia del futbol mexicano.
Aquel adolescente auriazul que compartió vestidor con Carlos Vela, Giovani Dos Santos, César Villaluz y Héctor Moreno, hoy es el director técnico de Pumas, el club de sus amores. Pero en esta entrevista publicada en la edición impresa de ¡GOOOYA! en 2005, realizada justo tras aquel logro juvenil, Juárez abre el corazón y deja frases que siguen resonando 20 años después.

“Ser campeón del mundo es algo indescriptible”
“Estábamos trabajando para ello desde mucho tiempo atrás. Se logró por trabajo, no por casualidad. Nos merecemos este campeonato por el esfuerzo que hicimos”, confesaba entonces un emocionado Efraín, con la medalla colgando del cuello y la voz cargada de orgullo, durante una charla en el departamento de la colonia Roma, en el que vivía con su familia.
Junto a Héctor Moreno, fue uno de los dos representantes de Pumas que llevaron la garra universitaria a Perú. Y ambos dejaron huella: Moreno con un gol en la semifinal ante Holanda y Juárez con una resiliencia que se volvió símbolo.
El autogol, el empate y la lección contra Costa Rica
Uno de los momentos más recordados de Juárez llegó en cuartos de final ante Costa Rica. El árbitro le adjudicó un autogol tras un rebote infortunado, pero lejos de derrumbarse, Efraín se levantó como héroe.
“En ese partido parecía que todo se complicaba. Pero tuve otra jugada, disparé y, tras el rebote, cayó el gol del empate. Fue algo muy bonito y emotivo. Era el paso que le faltaba al futbol mexicano: romper la barrera de cuartos de final”, relató Juárez.
Ese gol significó más que un empate: fue el símbolo de una generación que decidió creer en sí misma.

Efraín Juárez, siempre Puma
Nacido en la Ciudad de México un 22 de febrero de 1988, Juárez siempre tuvo tatuado el azul y oro en el corazón. Desde niño soñó con vestir la camiseta de Universidad.
“Siempre he sido aficionado a los Pumas. Haber representado a mi club en el Mundial es un orgullo enorme. Estoy agradecido con la cantera por darme la oportunidad y espero haber portado muy bien la camiseta de Universidad y toda su mística”.
De aquel chico que soñaba en las canchas del Instituto México, a los entrenamientos en cantera bajo la mirada de Chucho Ramírez, la historia estaba destinada a escribirse con tinta auriazul.
Un mensaje para la afición universitaria
Hace 20 años, Juárez cerraba nuestra entrevista con una frase que hoy parece un presagio de su rol como DT de Pumas:
“Sueñen, sueñen, sueñen… que no los tachen de locos. Sueñen, pero trabajen para lograr el sueño. Sí se puede”.

20 años después
Lo que entonces eran palabras de un campeón juvenil, hoy cobran otra dimensión. Efraín Juárez, el chico que lloró, corrió y festejó en Perú 2005, es ahora el estratega del equipo que lo formó. Desde el banquillo universitario, mantiene viva la promesa que compartió con millones de mexicanos: sí se vale soñar, y sí se puede cumplir los sueños.
Fotos: Archivo ¡GOOOYA!

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