La puma Miztli en una foto tomada en 2005, en el rancho de Topilejo. (Foto: Archivo ¡GOOOYA!

Día Internacional del Puma: Un recuerdo de Miztli y de las mascotas de la UNAM

El puma ha sido, desde hace casi ocho décadas, parte esencial de la identidad universitaria. En 1946, tras aprobarse el cambio de nombre del equipo de futbol americano de la UNAM, la primera mascota fue presentada en el Estadio Olímpico Universitario: un cachorro bautizado como Casti (1947), en honor al legendario Guillermo Castilleja. Con él comenzó una tradición que incluyó a Palillo (1959), Ulises (1967), el Pibe (1986), Elmer (1990), Toshka (1991) y Miztli (2003), felinos que marcaron distintas generaciones auriazules.

La historia más reciente se centra en Iyari, puma concolor llegada en 2013 con apenas tres meses de edad. Su nombre significa “corazón” en lengua wixárika y, a diferencia de sus antecesores, ya no forma parte de los eventos deportivos. De acuerdo a información de UNAM Global, Iyari vive bajo el cuidado especializado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, donde funge como embajadora de la conservación. Su presencia se ha convertido en un recurso didáctico para estudiantes y especialistas que desarrollan programas de docencia y educación ambiental.

Hoy, Iyari sigue siendo la última representante viva de esta tradición. De acuerdo con el dictamen del Comité de Bienestar Animal de la UNAM, no habrá más ejemplares en ese papel, privilegiando su bienestar sobre la exposición pública.

El simbolismo del puma va más allá de los límites universitarios. Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Puma, efeméride propuesta en Argentina por la ONG Pumakawa después de los incendios forestales de 2020 en Córdoba, que devastaron su hábitat y recordaron lo vulnerable que resulta la especie frente a la acción humana.

En México, el eco de esta fecha es aún mayor. Desde las selvas de la península de Yucatán hasta las cumbres de la Sierra Madre, el puma es el segundo felino más grande del país, sólo detrás del jaguar, y su presencia es considerada un indicador del equilibrio ambiental.

Un puma reclinado en el césped, parcialmente visible debajo de una estructura de madera, con la mirada hacia la cámara.
Miztli en el rancho de Topilejo en 2005. (Foto: Archivo ¡GOOOYA!)

¿Por qué nos llamamos Pumas?

Ese espíritu inspiró desde 1942 a Roberto Méndez Ramírez, el ‘Tapatío’, quien primero utilizó el mote de Pumas y lo consolidó en 1946 como entrenador en jefe. Su explicación sigue vigente: “El puma es un animal que nunca teme, aunque sea más pequeño que el contrario. Engaña para atacar y es muy ágil. Cuando pelea aparenta huir y, cuando más descuidado está el enemigo, ataca de imprevisto”.

Algunos equipos de futbol americano de la UNAM eran conocidos como Osos, Cóndores, Águilas, etc, por lo que el ‘Tapatío’ Méndez, pensó que el porte y el arrojo del puma era un buen representante del espíritu universitario.

Se dice que la idea surgió porque los equipos de futbol americano cuando se enfrentaban con el Politécnico veían pasear por el campo al clásico Burro Blanco, y ni modo de pasear a un oso, por ejemplo. Aunque ahora por protección a la mascota y no exponerla ante multitudes, ya tampoco se pasea en eventos deportivos.

Una puma, llamada Miztli, caminando por un área verde, acompañada de varias revistas que destacan su historia y un artículo sobre su vida en la UNAM.
La revista ¡GOOOYA! le hizo un reportaje a la puma Miztli en 2005.

El recuerdo de Miztli, la puma del bicampeonato

Hoy aprovechamos como pretexto del ‘Día Internacional del Puma’, para recordar el reportaje sobre Miztli que publicamos en 2005, en la edición 23 de la revista ¡GOOOYA!, donde fuimos a conocer a nuestra pumita. Su nombre proviene del náhuatl y significa puma o león de la montaña.

Miztli debutó en el Apertura 2004 en una semifinal Pumas vs Atlas, recorrió palmo a palmo la cancha del Estadio Olímpico Universitario y se dejó acariciar y fotografiar como toda una estrella.

Heredera de toda una tradición arraigada en la comunidad universitaria desde 1947, Miztli nació el 24 de mayo de 2003 en un criadero de Guerrero y a los pocos meses llegó a la UNAM.

Miztli falleció el 21 de febrero de 2018, cuando tenía 14 años y 10 meses de edad, pertenecía a la especie Felis Concolor, y desde su llegada a la UNAM fue cuidada por un cuerpo especializado de veterinarios, biólogos y nutriólogos, que diariamente supervisaban su salud y alimentación.

En aquel 2005, un equipo de reporteros de ¡GOOOYA! nos trasladamos a visitar a Miztli al Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal de la FMV-UNAM, que estaba ubicado en el rancho de Topilejo.

Nos recibieron los manejadores que supervisaban la alimentación de Miztli, así como sus horas de juego y tiempo de descanso. La Dra. Taryn Gutiérrez Lerma, quien se encontraba a cargo del grupo, nos comentó que la dieta diaria consistía en dos kilos de pollo y carne roja (que podía ser de caballo, cabra o res), además de complementos vitamínicos.

“Nuestra función es darle de comer, prepararle su instalación, limpiarle, acomodarle su albergue, checar que esté de buen humor, que coma, cuánto comió; si defeca, cómo defeca, si orina, sus cambios de humor. La verdad es que Miztli tiene muy buen carácter, no es tan tranquila como Toshka, pero también es muy dócil”, declaró la Dra. Gutiérrez en la entrevista realizada en 2005.

Fotos: Archivo ¡GOOOYA!

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