Este 31 de julio marca el séptimo aniversario luctuoso de Rafael Amador Flores, una figura legendaria cuyo impacto en el futbol mexicano y en los Pumas trasciende el tiempo. Nacido en Tlaxcala en 1959, Amador no solo fue un canterano puma, sino que se convirtió en uno de los pilares de la defensa universitaria, que dejó una huella imborrable en los años 80.
Su ascenso fue meteórico. Tras debutar en la temporada 79-80, no pasó mucho tiempo antes de que levantara el trofeo de campeón. Fue pieza clave en el histórico título de la temporada 80-81, donde los Pumas se impusieron a Cruz Azul en una final memorable, compartiendo cancha con leyendas como Ricardo Ferretti, Manuel Negrete y Hugo Sánchez.
Amador también fue parte del equipo que disputó la polémica final de la temporada 84-85 contra el América. Aunque la serie de tres partidos no culminó en el campeonato para los felinos, su participación en dos de ellos como titular y en el tercero como relevo demuestra su importancia en el esquema del equipo.
Rafael Amador participó en el golazo de Manuel Negrete en México 1986
El técnico Bora Milutinovic lo convocó a la Selección Nacional para el Mundial de México 1986, donde, a pesar de no jugar los primeros partidos, supo ganarse un lugar en el once titular. Amador fue un defensor fundamental en el histórico triunfo sobre Bulgaria en octavos de final, formando una sólida zaga junto a Fernando Quirarte y Raúl Servín. Su participación culminó en la épica batalla contra Alemania en cuartos de final, donde jugó 70 minutos en una de las actuaciones más memorables del Tri en Copas del Mundo.
Incluso en uno de los momentos más icónicos del futbol mexicano, el inolvidable gol de media tijera de Manuel Negrete contra Bulgaria, Amador estuvo presente, formando parte de la jugada que inició la magistral anotación. Hoy, a siete años de su partida, el legado de Rafael Amador sigue vivo, recordado como un guerrero en la cancha y un auténtico referente en la historia de los Pumas.
Foto: Archivo ¡GOOOYA!

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