Luis Flores y una investidura al Salón de la Fama que llega tarde.
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Luis Flores, una leyenda auriazul que llega tarde al Salón de la Fama

El Auditorio Gota de Plata, en Pachuca, se ilumina esta tarde-noche para rendir homenaje a 18 nuevas leyendas del futbol mundial en la Ceremonia de Investidura 2025 del Salón de la Fama. Entre los nombres que hacen historia, como Iker Casillas, Dunga, Ronald Koeman y Gary Lineker, destaca un grupo muy especial para el futbol mexicano: seis figuras nacionales que se ganan su lugar en la inmortalidad. Cuatro de ellos tienen tatuado el espíritu de la Universidad: Luis Flores, Miguel España, Juan Francisco Palencia y Gerardo Torrado.
Completan la lista Ignacio Ambriz y el brasileño Milton Queiroz ‘Tita’.

La generación 2025 deja claro que Pumas no solo forma jugadores, también leyendas, aunque hay muchos que hacen gala de su ignorancia al poner en duda la grandeza del Club Universidad Nacional y desestiman su historia.

En ¡GOOOYA! Auriazul tomamos como pretexto esta investidura al Salón de la Fama para platicar con Luis Flores, una de las máximas leyendas en la historia de los Pumas y uno de los mejores delanteros que ha dado el futbol mexicano,

“Sí, esa bonita noticia que se ha tardado un poquito, pero no, no es cierto, nunca es tarde”, dijo Luis Flores con una sonrisa y sobre el apunte de la tardanza de los organizadores agregó: “Son cosas de ellos… yo se lo dejo al de arriba. Estoy contento de recibir un reconocimiento, el mayor a nivel nacional y a veces internacional. La gente se acuerda de lo que hiciste como jugador. Es una palomita más a mi carrera”.

El homenaje a su hermano Nacho Flores

El destino tiene sus ironías. ‘Lucho’, quien debutó en 1980 y jugó también en España con el Sporting de Gijón y el Valencia, comparte ahora generación con Gerardo Torrado, a quien él mismo debutó en Pumas durante su breve paso por el banquillo en 1996. El alumno y el maestro, ahora lado a lado en la eternidad del futbol.

Luis aprovechó el momento para recordar a su hermano Ignacio Flores, de quien destacó que fue mucho más que un referente de Cruz Azul, ya que fue su ejemplo de vida.

“Luis Flores no hubiera sido Luis Flores sin la gran referencia que tuve toda la vida de mi hermano Nacho. Que en paz descanse y que está allá cuidándonos”, dice con la mirada nostálgica y añadió junto con una jiribilla a los organizadores: “Imagínate: cinco títulos con Cruz Azul, Mundial… y no está en el Salón de la Fama. Bueno, cada quien. Siempre fue mi referente, mi hermanazo, mi amigo, mi ejemplo”.

Nacho Flores, asesinado en 2011 en la autopista México-Cuernavaca, fue uno de los mejores laterales derechos en la historia del futbol mexicano. Con cuatro títulos de Liga, un Campeón de Campeones y tres reconocimientos consecutivos como el mejor lateral del país, su ausencia en el Salón de la Fama duele. Más aún cuando su hermano menor sube hoy al escenario.

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Los duelos entre los hermanos Flores en los Pumas vs Cruz Azul

Luis también guarda recuerdos de aquellos Pumas vs. Cruz Azul que se vivían con corazón dividido.
“Cuando enfrentaba a mi hermano Nacho, por respeto me cambiaba de lado. Me iba a la izquierda para no toparlo. Le dejaba el derecho a mi compadre Manuel Negrete”, cuenta entre risas. “Me acuerdo de varias patadas de Nacho a Manuel, ja, ja. Pero había respeto y admiración. Él era ocho años mayor que yo y ya era campeón con Cruz Azul cuando yo tenía diez. Imagínate lo que sentía al jugar contra él”.

Esa imagen, dos hermanos frente a frente, resume una época en la que el futbol mexicano aún respiraba respeto, amor por la camiseta y lazos familiares que ninguna rivalidad podía romper.

Luis Flores, Miguel España, Palencia y Torrado encarnan una generación que combina talento, carácter e identidad universitaria. España, líder en la media de contención y figura en México 86; Palencia, símbolo de garra y, aunque no es canterano, defendió nuestro escudo como si lo fuera; Torrado, de estos cuatro el que menos brillo tuvo como felino, pero la casa es la casa; y Flores, el goleador fino que hizo historia con el gol más rápido de México en un Mundial. Todos, símbolos del mismo espíritu auriazul.

Mientras Luis Flores recibe su lugar entre los inmortales, la ausencia de Nacho sigue abierta como una herida.
Pero el futbol, como la justicia, siempre encuentra su momento. Tarde o temprano, el nombre de Ignacio Flores deberá ocupar el sitio que le corresponde.

Porque si Luis Flores no hubiera sido Luis Flores sin Nacho, el futbol mexicano tampoco sería el mismo sin los hermanos Flores.

Fotos: Archivo ¡GOOOYA! y Rodrigo Fernández

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