El equipo con los pioneros de Pumas en el futbol profesional, en el debut en Segunda División contra Monterrey. (Foto: Club Universidad Nacional)
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Del aula a la cancha: Un día como hoy, Pumas debuta en el futbol profesional

Este 12 de septiembre no es un día cualquiera para los aficionados azul y oro. Se conmemora la fecha en que, hace ya más de siete décadas, el equipo que nació en la Universidad Nacional Autónoma de México dio su primer paso en el futbol profesional. Un debut que, aunque no fue perfecto en el marcador, marcó el inicio de una de las historias más emblemáticas y apasionadas del balompié mexicano.

Fue en 1954 cuando la UNAM decidió inscribir a su equipo en la Segunda División Profesional. La aprobación llegó apenas unos días antes, el 4 de septiembre, lo que dejó poco tiempo para la preparación, pero con un objetivo claro: mostrar que el talento universitario podía competir al más alto nivel.

El primer rival fue el Club de Futbol Monterrey, en el Estadio Tecnológico, un escenario que se vistió de gala para un debut histórico. La solemnidad del evento era palpable. Hubo izamiento de la bandera, música de banda de guerra y un emotivo intercambio de flores entre las madrinas de ambos equipos, un acto que simbolizó el respeto y la camaradería del deporte.

El Licenciado Roberto Hinojosa, en representación del gobernador de Nuevo León, dio la patada inicial, encendiendo la mecha de lo que sería el primer partido profesional de nuestros Pumas.

Crónica de un debut agridulce

Una vez en el césped, Monterrey impuso su localía. A los 8 minutos, Jesús ‘Molestias’ Núñez abrió el marcador. La desventaja creció al 35′ con un penal anotado por Guillermo Flores. La historia parecía escrita a favor del rival.

El segundo tiempo no dio tregua, y al 71′, Cándido Flores selló el 3-0. Pero el espíritu puma es indomable, y los universitarios nunca se rinden. A solo dos minutos del final, Erasmo Colombo se convirtió en el primer goleador en la historia del profesionalismo puma, tras una asistencia de Roberto Valdespino. El marcador final fue 3-1, una derrota que, a pesar de todo, se sintió como una victoria simbólica.

Ese día, el once inicial de los Pumas, dirigidos por Rodolfo ‘Butch’ Muñoz Castro, estuvo conformado por: Jorge Iniestra, Jorge Pacheco, José Luis Robles Glenn, Juan Solís, Manuel Echávarri, Leobardo Pérez Murphy, Erasmo Colombo, Roberto Juárez, Roberto Valdespino, Sergio ‘Chojo’ López y Antonio Figueroa.

El primer GOOOYA en CU

Una semana después del debut, el 18 de septiembre, llegó el momento más esperado: la presentación en casa. El icónico Estadio Olímpico Universitario abrió sus puertas para recibir a los Cajeteros del Celaya. La afición llenó las gradas, ansiosa por ver a su equipo en su santuario.

Aunque el marcador no fue favorable (Celaya ganó 4-2), con goles de Roberto Juárez y Roberto Valdespino, aquel encuentro en CU consolidó la unión entre el equipo y su público. Fue el primer «Goya» coreado en el estadio, un grito que se volvería el himno de una de las aficiones más leales del país.

El significado de un inicio legendario

Los primeros pasos de los Pumas en el futbol profesional no estuvieron exentos de tropiezos. Sin embargo, el valor de esos partidos trasciende los resultados. El debut en Monterrey y la presentación en Ciudad Universitaria no fueron solo encuentros deportivos; fueron los cimientos sobre los que se construyó una identidad única, una mística que hoy nos motiva a los miles de aficionados que estamos orgullosos de nuestro equipo y todo lo que representa.

Hace 71 años, la historia de los Pumas comenzó a escribirse, y con cada gol, cada victoria y cada derrota, ha crecido una leyenda que se niega a morir. El 12 de septiembre de 1954 no es solo una fecha, es el punto de partida de un sentimiento que nos une a todos.

Con información y foto del Club Universidad Nacional

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