Leandro Augusto: el eterno ‘7’ que encarna la pasión y mística de Pumas, en una entrevista con ¡GOOOYA! en 2005.

Leandro Augusto, el recuerdo de una leyenda que representa la mística de ser de Pumas

Leandro Augusto cumple hoy 47 años y, a casi dos décadas de distancia de aquella entrevista que concedió a la revista ¡GOOOYA! en 2005, sus palabras siguen vigentes. El mediocampista brasileño, convertido en símbolo eterno del Club Universidad Nacional, llegó para el torneo Invierno 2001 y muy pronto se ganó un lugar en el corazón de la afición auriazul.

En aquel encuentro en la Cantera, Leandro reconocía que su arribo a Pumas no había sido sencillo por los problemas con su carta, pero prefería enfocarse en lo que vino después: su consolidación como uno de los jugadores más importantes en la historia moderna del equipo.

“Hoy siento que he crecido como jugador y como persona dentro de esta institución. Con la confianza que me dio Hugo (Sánchez) y por la persona que es. Fue muy importante para mí y para todo el equipo. Se dio un gran crecimiento desde su regreso al club. Todos temían jugar con Pumas porque era un equipo dinámico, que salía a proponer en casa y fuera. Se consiguieron cosas importantes, hacía mucho tiempo que Pumas no salía campeón y conseguimos un bicampeonato. Le ganamos al Real Madrid y la verdad nadie creía que lo podíamos hacer”, nos decía un emocionado Leandro en 2005.

El inolvidable 2004 de Pumas

La charla con el ’7’ también lo llevó a revivir aquel 2004 mágico en que Pumas rompió la sequía de títulos y alcanzó el histórico bicampeonato.

“Siempre soñé con conseguir un título en México y con Pumas, que llevaba muchos años sin lograrlo. Había mucha presión, pero la confianza en el grupo fue lo más importante. Teníamos una gran amistad y eso se notó en la cancha. Todavía me acuerdo cuando Medina falló el penal. La alegría de mis compañeros, salir a abrazar a Bernal, ver la felicidad de la afición… ese momento no se me va a olvidar nunca. Y después, el camión rumbo al Ángel. Fue impresionante”.

El brasileño también recordó la fuerza con la que el equipo defendió el título en el Apertura 2004: “Fuimos un equipo muy fuerte. Muchos decían que no podríamos repetir y demostramos lo contrario. Eliminamos al líder general, después al Atlas y en la final ganamos en Monterrey un partido durísimo. Fue una alegría enorme por ser el primer bicampeón en torneos cortos. Llegar al aeropuerto de madrugada y ver a tanta gente en las calles, en el Ángel… me gustaría vivirlo otra vez”.

Leandro Augusto sosteniendo una revista ¡GOOOYA! en un campo de futbol, con un fondo de redes y una estructura al aire libre.
Leandro Augusto posa con la edición 23 de la revista ¡GOOOYA! (Foto: Archivo: ¡GOOOYA!)

Ser de Pumas

Para Leandro, vestir la camiseta universitaria significaba mucho más que disputar partidos. Era adoptar una identidad y un compromiso con toda la comunidad de la UNAM.

“Cuando llegué a este equipo, poco a poco fui entendiendo lo que representa la Universidad, no solo el equipo, sino todo lo que significa la UNAM para México. Siento una gran responsabilidad cada vez que salgo a la cancha. No es solamente Pumas, es toda una afición, una Universidad y un equipo con mucho prestigio en México”.

El tiempo confirmó que aquella relación fue mucho más allá del futbol. Leandro se naturalizó mexicano, se convirtió en capitán, levantó títulos y después regresó como directivo para seguir aportando a la institución. Pero en aquel 2005 ya dejaba ver su vínculo profundo con el club y su deseo de permanecer por muchos años.

“He pasado muy buenos momentos y los voy a tener para toda la vida. Para Pumas y para mí, la afición es todo. Más por el apoyo que nos brinda en CU y en todas las plazas. Entrar a la cancha y ver la tribuna es impresionante; la afición de Pumas es una motivación extra para ganar”, decía entonces.

Leandro Augusto, futbolista brasileño del Club Universidad Nacional, siendo entrevistado en un campo de entrenamiento, con un folleto en la mano que muestra una portada de revista.
La entrevista a Leandro Augusto en las instalaciones de la Cantera en 2005. (Foto: Archivo ¡GOOOYA!)

A 20 años de aquella conversación, esas palabras resuenan con fuerza. Porque Leandro Augusto no solo fue un gran futbolista. Es, y seguirá siendo, uno de los símbolos que mejor representan la mística de ser de Pumas.


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