Pumas Femenil pierde el invicto ante América en un clásico vibrante en casa
El Estadio Olímpico Universitario se vistió de gala para un Clásico Capitalino que prometía emociones, y las Pumas Femenil no defraudaron a su afición, a pesar de la dolorosa derrota 2-3 ante América. Fue un partido de volteretas, de coraje y de una entrega incondicional que, a pesar del resultado adverso, mostró el enorme espíritu de lucha de nuestras universitarias.
Desde el inicio, el encuentro fue un reflejo de la rivalidad más grande de la capital. A los dos minutos nuestra portera Wendy Toledo se lució con una tremenda atajada, que mejoró al 7’ al detener un disparo a quemarropa de Bruna Vilamala, para darle confianza a las Pumas.
El América, líder invicto, demostró su poderío con un golazo de Kiana Palacios que ponía en aprietos a las felinas, al derrumbar la muralla de Toledo al 11’, con un riflazo desde la media luna que puso el balón inalcanzable para la guardameta auriazul.
El marcador en contra al descanso no apagó el ánimo, sino que encendió la llama del orgullo azul y oro. La afición felina, con la Rebel a la cabeza, no dejó de alentar, sabiendo que el futbol es de 90 minutos y la garra puma es infinita.
Un arranque feroz que nos llenó de ilusión
Y la respuesta llegó de inmediato, en el arranque del segundo tiempo. El grito de ¡GOOOYA! retumbó en las gradas cuando Ana Mendoza empató el encuentro al minuto 46 con un tremendo golazo, al tomar el balón en la media cancha, conducirlo unos metros y luego de ver adelantada a la portera Sandra Paños, prendió un disparo de tres cuartos de cancha para emparejar el marcador. La explosión de júbilo fue total, pero la fiesta apenas comenzaba.
Apenas dos minutos después, al 48’, Stephanie Ribeiro firmó la remontada con un remate cruzado que convirtió en un gol que hizo vibrar al Pebetero, y puso a soñar a toda la afición con un triunfo épico en casa. La Rebel explotó en euforia, los fanáticos brincaban de un lado a otro y cantaban alguna de las tantas canciones de su repertorio en las que recuerdan la rivalidad contra la parcialidad americanista.
La mística universitaria estaba presente, pero el destino tenía otros planes. En un par de minutos fatídicos, la árbitra Itzel Hernández decretó dos penaltis en contra de las Pumas. Irene Guerrero marcó el empate al 60’ y, enseguida, Scarlett Camberos puso el 2-3 definitivo al 62’. El golpe fue duro y repentino, desinflando la euforia y dejando un sabor amargo.
A pesar de la derrota, las Pumas demostraron que están para grandes cosas. Si bien el resultado las bajó al sexto lugar de la tabla, su récord de cuatro triunfos, un empate y una derrota en seis partidos muestra que el camino recorrido ha sido sólido. Por su parte, América se afianzó en el liderato con una marca perfecta de siete victorias.
El resultado final no borra la pasión vivida en el Olímpico. La afición despidió a sus jugadoras con un aplauso, reconociendo el corazón que dejaron en la cancha. Al final, más allá del marcador, quedó la certeza de que este equipo tiene la garra y el coraje para seguir peleando y dar la cara por los colores azul y oro. El futbol siempre da revanchas, y nuestras Pumas las buscarán con la frente en alto.









Fotos: Rodrigo Fernández
