Ser de Pumas no se elige, se siente. Se hereda. Se vive.
Hay un rugido que no se apaga, un grito que vibra en el pecho cada vez que suena el “¡Goya!”. Ser de Pumas es más que seguir a un equipo, es abrazar una historia, un escudo, unos colores que representan a toda una Universidad. El azul y oro no solo decoran una camiseta: son el reflejo del espíritu universitario, del orgullo de pertenecer a la UNAM, de alentar desde un Estadio Olímpico Universitario que ha visto pasar a leyendas y generaciones enteras de soñadores.
El Club Universidad Nacional no solo es distinto: es único. Por su cantera, de la que han salido algunos de los mejores futbolistas mexicanos de la historia encabezados por Hugo Sánchez; también somos únicos por la manera de entonar nuestro Himno Deportivo Univerisitario, que une a miles como si fuera un canto de lucha; y por una afición que no conoce la indiferencia. Aquí no hay modas ni medias tintas: ser Puma es estar, siempre. En las buenas y, sobre todo, en las malas.
No cualquiera entiende lo que significa decir “soy de Pumas”. No se trata solo de seguir al equipo: es una conexión íntima con su historia, su filosofía y su mística. Es sentir que formas parte de algo más grande, de una comunidad que te abraza aunque estés lejos, que te acompaña aunque el marcador no favorezca, que canta incluso en la derrota. Porque esta pasión nace de la identidad, no del resultado.
Sí, celebramos los siete títulos de Liga con orgullo. Desde aquel primer campeonato con figuras como Cabinho y Hugo Sánchez, hasta el mítico ‘Tucazo’ de 1991, o el inolvidable bicampeonato que nos marcó para siempre. Cada estrella es un testimonio de grandeza, aunque la última ya duela por la espera: han pasado casi 15 años. Aun así, no dejamos de creer, porque somos Pumas.
Y aunque exigimos campeonatos, también entendemos que el valor de nuestro equipo va más allá de un trofeo. Lo que tenemos no se compra ni se copia: es un sentimiento arraigado en el corazón de la Universidad y de quienes la defienden con garra, entrega y dignidad. Pumas no es solo futbol: es identidad, es historia, es pertenencia. Y por eso, no importa cuánto tiempo pase, jamás dejaremos de rugir por esa octava estrella.
Los símbolos de Pumas le dan una identidad única
El Club Universidad Nacional tiene símbolos que acompañan su historia y que nos llenan de orgullo, primero por ser un equipo que representa a la UNAM, la Máxima Casa de Estudios del país, lo que traer como herencia el mismo mote de Pumas, que fue elegido por el legendario coach del equipo de futbol americano, Roberto ‘Tapatío’ Méndez, porque consideraba que sus jugadores tenían las características de ese felino.
También presumimos nuestros colores azul y oro, con una raíz en el futbol americano, en específico en la Universidad de Notre Dame, mientras que nuestro escudo, el cuarto de nuestra historia, es una belleza creada en 1974 por Manuel Andrade el ‘Pajarito’ (qepd).
Para continuar con las razones de sentirnos orgullosos de nuestra identidad, tenemos el ‘Goya’, también con una historia de leyenda, también está nuestro himno que entonamos orgullosos al inicio de cada juego, a partir de este siglo se sumó Goyo, la botarga más famosa y divertida de la Liga MX.
Por último, y no menos importante, están las instalaciones de Guillermo Aguilar Álvarez Jr, mejor conocida como la Cantera, que simbolizan la filosofía del equipo como una fábrica de sueños que ha formado grandes futbolistas, y que ahora busca recuperar esa esencia, para con trabajo real volver a ser la mejor cantera del futbol mexicano.
Con todos estos elementos, los seguidores auriazules tienen argumentos para sentirse orgullosos por ser de Pumas: la mejor afición para un equipo único.

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